¿Puedo modificar la custodia compartida de mis hijos por causas laborales o cambio de domicilio?

 En el momento que los padres con hijos menores deciden separarse o divorciarse, los procedimientos legales pueden verse considerablemente afectados, más aún cuando el matrimonio dispone de algunos bienes en común. Esto ya implica varias cosas a tener en cuenta, no obstante, una circunstancia que cambia todo sustancialmente es con los hijos menores en común.

Dentro de los supuestos a tener en cuenta cuando hay hijos en común están: La guarda y custodia, el régimen de visitas, la pensión de alimentos, etc. Estas cuestiones deben ser muy bien analizadas para tomar la mejor decisión, ya sea personal o judicial.

Además, hay veces en las que estas decisiones acordadas o judiciales, luego de cierto tiempo necesitan ser rectificadas. Pues bien, muchos de vosotros os estaréis preguntando sobre la posibilidad de modificar las decisiones de la custodia de un menor cuando, por ejemplo, hay algún acontecimiento relevante en la vida de los padres, ya sea ambos o solo uno. Por lo tanto, te lo explicaremos mejor en los siguientes apartados.

Diferencia entre patria potestad y la guardia y custodia de los menores

Para empezar, es importante tener en cuenta estos dos términos, ya que mientras la patria potestad hace referencia a todos los derechos y deberes que se llevan a cabo y se tienen con respecto a los hijos, la guarda y custodia es la convivencia y cuidado de los mismos. Dos conceptos totalmente diferentes.

De esta manera, la patria potestad es la que te permite representar a tus hijos y tomar decisiones por ellos. Por esto, la patria potestad es generalmente compartida entre ambos padres, aunque en algunos casos por el bienestar y los intereses del menor, puede ser necesario privar a ambos progenitores o solo uno de ellos de la patria potestad.

Con relación a la guarda y custodia, esta puede ser ocupada por uno de los dos padres o compartida por ambos, teniendo en cuenta que el bienestar y los intereses de los hijos en común no se deben ver afectados por la patria potestad, si alguno de los padres representa un daño para el menor.

Estos son las dos formas de guarda y custodia:

La guarda y custodia compartida o alternativa, la cual según el Art. 92 del Código Civil “se acordará el ejercicio compartido de la guarda y custodia de los hijos cuando así lo soliciten los padres en la propuesta de convenio regulador o cuando ambos lleguen a este acuerdo en el transcurso del procedimiento”. Lo más aconsejable, es que entre ambos padres se procure alcanzar un acuerdo, con el fin de que la guarda y custodia como la patria potestad de los hijos sea compartida entre ambos progenitores, de forma física y económica.

La guarda y custodia monoparental es también conocida como individual o exclusiva, esta implica que uno de los padres sea quien conviva y cuide de los hijos menores. Este tipo de guarda y custodia puede presentarse cuando alguno de los progenitores lo reclame, cuando el Ministerio Fiscal lo encuentre necesario (su función en estos procesos es dar garantía del cumplimiento y respeto de los derechos de los menores) o cuando la prioridad sea el interés y protección de los menores.

Régimen de Visitas

Este es otro de los términos a tener en cuenta cuando se habla de guarda y custodia compartida: el régimen de visitas. Este se encuentra fijado en el Art. 94 del CC “el progenitor que no tenga consigo a los hijos menores o incapacitados gozará del derecho de visitarlos, comunicarse con ellos y tenerlos en su compañía”.

Pues bien, muchas veces los acuerdos hechos en el momento de la separación o el divorcio, respecto a la custodia compartida de los hijos no funcionan a futuro, entonces ¿qué ocurre? Para esos casos se recurre a una modificación, total o parcial, de la custodia de los hijos en común que tengan.

Proceso para modificar la custodia

El primer componente para establecer el régimen de visitas como la guardia y custodia es el domicilio de ambos padres, lógicamente si se produce algún cambio en este componente será necesario volver a revisar el acuerdo que se hizo durante el procedimiento del divorcio.

También, es un componente las modificaciones en las condiciones laborales de ambos progenitores, ya que estos pueden determinar, en un grado mayor o menor, la pertinencia de las condiciones que se establecieron anteriormente.

Sin socavar el derecho reconocido a cualquier persona, para esta situación de los progenitores del menor, de escoger libremente su lugar de residencia (derecho reconocido por la Constitución en el Art. 19) pero, siempre predominando el interés de los menores:

“Todo menor tiene derecho a que su interés superior sea valorado y considerado como primordial en todas las acciones y decisiones que le conciernan, tanto en el ámbito público como privado.” (Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor Art. 2).

En esa misma Ley, se fijan los elementos primordiales que deben ser considerados en el momento de tomar alguna decisión que pueda afectar al menor, directa o indirectamente, particularmente tanto la guardia y custodia como el régimen de visitas:

·         El menor tiene el derecho a su vivienda y a la satisfacción de las necesidades básicas que requiera, no solo físicas y materiales sino también afectivas y emocionales.

·         Los derechos y preferencias del menor son importantes, así como es esencial hacerlo partícipe de las decisiones que le concierne, de acuerdo a las posibilidades de su edad y madurez.

·         Dotar al menor de un adecuado y seguro entorno familiar. Es prioridad el lugar de origen y la conservación de sus relaciones familiares previas al divorcio (las que sean positivas para él).

·         Preservar su identidad, idioma, cultura o religión y, en resumen, todos los elementos que le determinen, con los que se sienta relacionado o definido.

Aun así, teniendo todo esto en cuenta, y si las circunstancias imponen esa modificación total o parcial de la custodia, ya sea por motivos laborales o cambios de residencia, el procedimiento que se deberá iniciar es este:

1.      Comprobar los requisitos mínimos que exige la ley

Para empezar, es recomendable que la parte interesada conozca los requisitos actuales para asegurarse de poder hacer las modificaciones que necesite. Los siguientes requisitos se fijan en varias sentencias creadas en la jurisprudencia de España:

·         Debe haber cambios significativos respecto a las condiciones que prevalecían en el momento en que se hizo efectivo el divorcio, y aquellos cambios deben ser después del mismo.

·         Los cambios ocurridos tienen que ser realmente significativos como para hacer las modificaciones en la custodia.

·         Esos cambios deben ser de carácter indispensable y de improviso, y no que sean a voluntad del padre que solicita esta modificación en la custodia.

·         Han de notarse señales de la continuidad en el cambio de dichas circunstancias, es decir que no se podrán utilizar causas de cambios específicos y reversibles a medio y corto plazo.

2.      Una notificación fehaciente enviada al otro progenitor

Es importante dejar constancia de la información, al otro progenitor, sobre estas nuevas circunstancias que hacen indispensable la modificación de la custodia.

3.      Intentar un acuerdo

Como este es un tema complejo, más cuando hay uno o varios hijos involucrados, lo más conveniente sería que ambos progenitores logren un acuerdo amistoso. Sin embargo, existen situaciones donde hay una pésima relación o los padres tienen perspectivas muy diferentes que impiden lograr estas modificaciones.

Cuando esto pasa, el trámite de modificación de la custodia, bien sea por motivos laborales o de residencia, puede alargarse implicando enfrentarse a unos pasos más.

4.      Interponer la demanda de la modificación

Si los progenitores no alcanzan el acuerdo amistoso deberán recurrir a los tribunales. Para esta fase ten presente que, si eres la parte demandada o demandante, es aconsejable que siempre cuentes con el representante legal correcto, un abogado experto en Derecho en Familia. Justificadamente, el paso a seguir del proceso es la interposición de la demanda por parte del interesado, sobre las modificaciones en las medidas de custodia del menor.

5.      Presentar los argumentos y la documentación

La defensa del demandante estará enfocada en probar, argumentar y justificar esta nueva situación inesperada de aquel que representa. Para esto, y como en el ejemplo anterior, la parte demandante puede añadir a la demanda de modificación documentos como:

·         El informe de la vida laboral

·         El certificado de sus ingresos pasados y los actuales

·         Probables deudas o embargos efectuados

6.      La sentencia judicial

Una vez ambas partes exponen sus argumentos ante el juez, este debe tomar una decisión, la cual consistirá en aprobar la demanda de la modificación de medidas, denegar totalmente o incluir algunos cambios solicitados, siempre y cuando los considere beneficiosos y positivos para el menor.  Es decir, puede ser posible que se adopte un arreglo intermedio.

Si continuamos con el ejemplo, el juez podría denegar la demanda de modificación, aunque si tenemos en cuenta la nueva y compleja situación del demandante, se podría disminuir la cantidad que hasta el momento se había pagado en concepto de pensión alimenticia.

Es importante saber que contra la sentencia judicial se permitirá un recurso de apelación, no obstante, puede ser desestimado y la sentencia pasaría a ser de obligado cumplimiento para ambos progenitores.

¿Qué pasa cuando el traslado es al Extranjero?

Los traslados o cambios de residencia inesperados merecen especial evidencia, comúnmente por motivos laborales, a un país extranjero.  Cuando esto ocurre, frecuentemente el ejercicio de dicha custodia compartida se complica, ya que no es raro que ambas partes o una de ellas, interpongan una demanda sobre la custodia para que esta sea únicamente para uno de los padres.

Como decíamos desde un principio, en todo tipo de circunstancias como esta, el interés de los hijos menores siempre va a prevalecer. Sin embargo ¿es beneficioso para los hijos menores el traslado a otro país? Esto debe ser muy bien estudiado, además es normal que se solicite el informe pericial correspondiente.

Para el traslado de los hijos menores por causa del cambio de residencia de alguno de los progenitores debe ser examinado profundamente, con el fin de comprobar si este es garantía o no de sus intereses. En consecuencia, si el hijo tiene una edad suficiente (a partir de los 12 años la opinión debe ser incluida en el procedimiento) deberá ser escuchada y se tendrá en cuenta los deseos y preferencias que exprese.

Otra forma judicial por la que también se podría optar como alternativa, además es mucho más rápida pero no siempre tiene buen resultado, por ello podría resultar generando una demanda posterior de modificación de la custodia. Además, esta ruta solo es posible si aún no ha habido un cambio sustancial, aunque esté a punto de ocurrir.

Nos referimos a la solicitud de autorización judicial, la cual afectará al hijo menor, pero como lo establece el Art. 156 del Código Civil: “En caso de desacuerdo, cualquiera de los dos podrán acudir al Juez, quien, después de oír a ambos y al hijo si tuviera suficiente juicio y, en todo caso, si fuera mayor de doce años, atribuirá sin ulterior recurso la facultad de decidir al padre o a la madre”.

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